El microcemento decorativo surgió de la modificación molecular del cemento tradicional, que fue descompuesto en moléculas más pequeñas. De esta manera se consiguió un producto resistente y ligero, que ni se grieta ni requiere juntas, pudiendo aplicarse sin limitaciones ni cortes visuales en cualquier tipo de superficie sin necesidad de largas y costosas preparaciones.
El microcemento no se considera tanto un material de construcción como de decoración:
No tiene mucho que ver con el cemento tradicional, ese que reacciona con el agua.
El cemento pulido de toda la vida necesita juntas, y aún así suele terminar agrietándose, lo que no ocurre con el microcemento, que se define como un pavimento continuo.


Aplicación de microcemento en grandes superficies, Barcelona.